Descubrir la realidad a tiempo
Si todos los seres humanos somos iguales, ¿Por qué hacer diferencias?
Este cuento nos hace pensar que muchas veces discriminamos sin darnos cuenta, pero la realidad nos llama a la reflexión. Leamos juntos y descubramos la verdad…
Richard y Peter viven en Sudáfrica. Son amigos pero se ven a escondidas. ¿Por qué? Porque Peter es negro. Su abuelo le contó que hubo una época lejana en la que su raza era la dueña de esas tierras. Luego, llegaron los blancos, se instalaron, construyeron una gran ciudad y, a pesar de ser muy pocos comparados con los nativos, los dominaron y comenzaron a tratarlos como si ellos fueran extraños.
Peter no va a la misma escuela que Richard: debe ir a una escuela para negros. Pero igual se conocieron y como son dos chicos muy inteligentes, se hicieron amigos a pesar de la diferencia de color.
Todos los días se encontraban en la misma calle, y charlaban y jugaban sin notar que la gente que pasaba los miraba escandalizada.
Nadie comprendía que, en realidad, esos dos chicos simbolizaban con su amistad el sentimiento que más necesita la humanidad para que este mundo sea mejor.
Para Richard y para Peter era muy extraño que en su país existan cabinas telefónicas para negros y cabinas telefónicas para blancos, que haya una cola para la caja del supermercado atendida por un empleado negro y otra para la que atiende un empleado blanco.
Un día Peter vio mucho alboroto en la calle, corrió para saber qué pasaba y se enteró que su amigo Richard había tenido un accidente.
En el hospital estaban muy preocupados. Richard necesitaba una trasfusión urgente y la sangre de su grupo no era fácil de conseguir. Cuando Peter se enteró, se ofreció como donante. El grupo sanguíneo, por suerte, era el mismo. Pero los padres de Richard no veían con agrado que su hijo recibiera sangre de un negro.
Recién cuando estuvieron convencidos de que era la única posibilidad que les quedaba de salvar la vida del niño, dieron su consentimiento.
Hoy, cuando ven a Richard jugando contento con su amigo, se sienten avergonzados por no haber descubierto antes que la sangre que circula por las venas de todos los hombres tiene el mismo color.